domingo, 14 de agosto de 2005

Nikon II

La cita después de tres días era inevitable y necesaria por ambas partes. Luego de varias conversaciones por el mirc, aún no existía MSN o quizás sí pero no lo sabíamos el 98, concordamos en que ya era hora de que nos conocieramos en vivo. El plural de "conocer" es un decir porque yo era el más ansioso, siempre soy yo el más ansioso. Esa urgencia por dejar el chat que odio porque no permite sentir, sobre todo oler, el sentido que más me gusta. Debe ser porque soy sordo de un oído (el derecho, mío, por favor conversarme por ese lado) lo que ha provocado que mis otros sentidos se agudicen al máximo. Trae ciertos problemas, no lo niego, porque cuando algo huele mal es imposible que me guste. Sea esto un piure o una relación de pareja, mi nariz me alerta de lo que no debo comer (en ambos casos). Tiempo después Ramiro me dijo que el había sido perro en otra vida, no sólo por el olfato sino también porque siempre se ha sentido como el mejor amigo de un hombre.
En los tiempos que tener celular era mucho más mal visto que hoy y también más caro, se corrían riesgos mayores en las citas a ciegas. Si el otro no llegaba, tenías que devolverte y esperar un llamado de disculpas al teléfono fijo, si es que se dignaban a tener buena educación. Con el corazón engarrotado entonces, debí esperarlo a que saliera de clases en la estación de metro San Joaquín. Pasaban los minutos y no llegaba. Cuando ya estaban por cumplirse los treinta minutos, plazo razonable para esperar a un chileno, apareció con su ojos verdes muy sonriente.
-Perdóname, no tenía como avisarte que el tipo de las fotocopias se demoraba demasiado en sacar unos papers sobre "Circuitos"que necesito urgente.
-No te preocupes, sólo faltaban tres minutos para que me fuera ( y el cortocircuito ya me lo provocaste con esos ojitos verdes achinados y esa sonrisa de disculpas, quise agregar).
Pero mi lacónica frase no fue la tónica del encuentro, dentro del metro hubo otras manifestaciones más cariñosas de mi parte como cuando le di unos palmotazos en la espalda expresándole la alegría de haberlo conocido. Más tarde me explicaría que eso lo había hecho sentir muy nervioso. Un gesto tan común de camaredería masculina (por no decir de machos alfa o algo por el estilo) era algo a lo que no estaba acostumbrado. Hay que tener en cuenta que fui su primera pareja y además el segundo hombre-que-le-gustan-los-hombres que conocía. No sólo le provoqué nervios porque sentía algo por mí sino también porque le daba muchísimo miedo que alguien más en el metro notara lo que él sentía.
Luego de intentar decir algunas frases inteligentes en la exposición del pintor Sorolla en la galería de la Telefónica, sólo nos quedaban unos pocos minutos juntos. Mi combinación del metro con el bus a la casa de mi abuela en el campo era hasta cierta hora, por lo que decidimos comer algo rápido. Era la excusa para sentarnos a conversar y conocernos un poco más en una dinámica frente a frente.
El lugar elejido fue el más acorde a nuestras economías de la epóca, un asqueroso Kentucky Fried Chicken. La conversación fluyó como fluyen las conversaciones con alguien que conoces de mucho tiempo, incluso más, tal vez una vida pasada.
No nos dimos cuenta cómo pasó la hora y cúal cenicienta debía irme para poder dormir bajo techo. Luego de un un gesto ultra hiper super amable de Ramiro que quiso ir a dejarme a la última estación (el vivía casi en el otro extremo) y despedirme en el bus, sentí que me separaba de alguien demasiado especial, la mezcla perfecta de lo que me gusta ver, oir, tocar, oler y saborear (evitar comentarios del último verbo, por favor). Sentí que me separaba de alguien que me acompañaría el resto de mi vida. Sé que fue prematuro, pero lo sentí, ¿ok?
Apenas volví al campo tuve unos deseos incontenibles de escribirle un e-mail contándole todo lo que había experimentado al conocerlo y que lo quería más que antes. Y que quería hablar con él por el mirc, que se conectara apenas recibiera mi mensaje.
No alcancé a clickear el botón de "send". Cuando me dispuse a hacerlo me di cuenta que había recibido un mensaje de él. "Filo, no creo que no haya sentido lo mismo que yo" y envié la mía sin leer la suya antes...
PS El cuadro de la foto no estaba en la exposición pero acabo de darme cuenta con Google que es de Sorolla. La reproducción de éste me acompaño toda la infancia colgado en las paredes de mi habitación. Cada vez que lo miraba me preguntaba por qué los niños estaban desnudos. Yo quería estar ahí.

14 comentarios:

Max Demian dijo...

Me recordaste aquella epoca de las primeras citas por internet, todo el mundo era en extremo paranoico jaja, sobre todo por cuanquier gesto de camadareria era como muy evidenciable en la cabeza de muchos. Anyway
Es verdad eso, a veces hay quimica instantanea, lo malo que se da en poquisimas ocaciones.

Rockoso® dijo...

Concuerdo con el posteador anterior, esta historia me recuerda mucho a lo que pasaba en el ambiente gay de fines de los noventa, con la llegada de la Internet: todos paranoicos!!! Jajaja.
Y también me recordaste algo que a mí me pasó. Parecido, solo que en mi caso, me dejaron plantado en la Plaza Italia de Santiago...y yo fui desde Rancagua.
Saludos.

Alter & dijo...

Q bueno leer otras historias de amor por internet! La tuya es bastante antigua por lo q supongo que ya no va más, o si? Nosotros tambien vamos en la II pero pronto viene la III. Stay tunned!

Alter (y Ego que duerme ^^)

lllllllllllllllllllll dijo...

nunca he sido capaz de encontrarme con alguien que haya conocido en el chat..entodo caso he estado a punto.en el chat vas envaladisimo, pero cuando sales ala calle las cosas son distintas..entodo caso creo que depende del tipo de conversacion hayas tenido.

oye me gusta el formato de tu blog..me podrias decir como se hace?..

pedro dijo...

=)

Varias cosas.

Veo que cambiaste el mosaico de tu background por uno fijo en que suben las letras. Se ve mejor.

El 98 conocí a una chica, que quería conocer, que quería besar, pero que no me pescaba. Creo que fue entonces cuando descubrí mi talento para seducir mediante las letras. Algo que encuentro patético hoy, jotear por MSN, pero para esa edad, 16, en Puerto Montt, en algo tan la raja como la sala "Puerto_Montt del Mirc, donde hasta tuve op!

No le gustaba a la chica.

Un años después terminamos besándonos.

Ay! qué patético jactarse de esas cosas.

Tres, ese cuadro creo haberlo visto en El Prado, y haber tenido la sensación, puta los pendejos relajados, pero al mismo tiempo, porque todos tienen el pene apretado contra el arena.

¿Se están reprimiendo?

¿Pero con el poto al aire?

Deben estar en ese proceso... en el último paso.

De querer levantarse y abrazarse. Los dos que se miran y van flectando sus codos.

¿Quiso eso decirme el pintor? que ni sabía que era Sorolla.

A lo mejor no, pero eso le "escuché".

saludos

P


pd: no pareces muy cuerdo. Eres muy cuerdo para mí, por eso mi link... "me parece muy cuerdo"

Basf Willy lol dijo...

Old Ways Die Hard: Ben Stein And Neo-conservative Dress
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Voikot dijo...

Pero hueón!!!!... que te dijo en el mail???? aaaaaah citas on line, que tiempos aquellos, creo que nunca me resultó una a pesar de lo bien que lo pasé algunas veces... cuantas veces seguí de largo porque me habian dicho que eran piolas y eran unas cabras de cerro... en fin... linda experiencia, sigue escribiendo! jajajjaa, un abrazo y ten buena semana!!!!.

Remus dijo...

Arghh... ¡Me carga cuando cuentan las historias por parte!
Las citas a ciegas generalmente son ahí no más, pero hay que reconocer que la descarga de adrenalina que generan igual resulta bien interesante.

saludos

bouclés argent dijo...

que linda historia...pero QUE DECIA SU MAIL!!!!

yo nunca he tenido sita a ciegas internistica, a lo mas me junté con un grupo que nos hicimos amigos en onda comunidad universitaria internistica

The Apprentice dijo...

para los que estamos recien en esto, tiene que sumarle que ahora están los blogs, msn, skype, msensajes cortos, etc. El dolor de estómago es exactamente el mismo al salir por primera vez con alguien.

Aprendiz

Eleu dijo...

Se me olvidó remarcar que nunca nos habiamos visto, una foto propia en jpg era algo complicado en esa prehistoria de los pentium VI, así es que los nrevios eran mayores y mayor fue el gusto de descubrir al otro.

nomeimportanada: todo lo que sé lo aprendí en la página de ayuda que linkeo. son buena onda ellos.

pedro: te hubiese gustado verles el pene a los pendex?? jaajja.
by the way, me encantaría ir a a una playa nudista.

voikot: que malo eres, voiki. pero debo confesar que también pasé de largo un par de veces.

remus: sorry, pero no me resulta un post corto demasiado sintético y los largos aburren. por eso la divisón.

bear hugs,

Pipe dijo...

wow, es una historia grandiosa.. pero despues de haber tenido algunas citas, yo, hasta me parece irreal. Que pena que me parezca así porque parece que voy a terminar recién con alguien con quien la cosa comenzó así. UUuuy que depresivo estoy.

Vicente Risopatrón dijo...

cyber-enamoramiento, un clasico de todos los tiempos... en fin, lo que me ha pasado a mi por lo menos es que lo veo en vivo y el de la foto era una persona sacada de un folleto de moda...

Pablillous dijo...

y que decia tu email?
yo he esperado hasta 45 minutos en la primera cita..

30 despues de la segunda..

ahora ya no espero mas de 3 minutos...