miércoles, 24 de mayo de 2006

Erecciones en la micro (o autobús)

¡Mamá no leas! Te dije que mejor no leyeras mi blog pero eres tan insistente. Esa es tu gran característica: la INSISTENCIA, con mayúsculas. Bueno, atente a los consecuencias porque no me voy a censurar por ti.

Voy en la micro (autobús de menor tamaño y para viajes dentro de la ciudad para los que no entienden chilenismos) y me acuerdo de mi infancia en la Patagonia. Desde cuarto o quinto básico empecé a tomar micros para ir al colegio, es decir, cuando tenía diez u once años y ahora que voy en una desde Viña del Mar a Valparaíso atestada de escolares, se me viene a la memoria esa época.

¡Que precoz era! Ya a esa tierna edad me gustaba irme en el asiento que da al pasillo ¿Adivinan para qué? Cuando la micro iba llena y con mucha gente de pie yo tenía la mejor panorámica para observar bultos a la altura de mis ojos ¡Y mis líquidos preseminales amenazaban con delatarme cuando alguno de esos bultos se frotaba con el borde del asiento delantero!
Esta situación con el tiempo me dio una idea: poner mi mano "casualmente" en ese borde en las dos únicas vueltas bruscas que tenía el recorrido para "no caerme del asiento". Muy bonita será la Patagonia pero es plana y con muy pocos accidentes geográficos para justificar mi "mano casual". Llegaba a inventar saltos del camino en mi mente.
Y cada vez que los muchos alumnos de enseñanza media o universitarios, que no alcanzaban a tomar asiento, debían irse empujándose unos a otros por el pasillo, era inevitable que alguno tuviera que posar su miembro rozagante matutino en mi "inocente" mano pre-púber. En ese momento yo lograba un verdadero éxtasis místico. Estoy seguro que más de uno se daba cuenta de mis intenciones y gozaba tanto como yo del contacto. Más de una vez sentí alguna dureza, pero jamás me atreví a mirar hacia arriba a mis víctimas ¡Que desilusión habría sido encontrar un monstruo!
Toda esta audacia contrastaba enormemente con mi conservadurismo a la hora de ir de pie en el pasillo. La mochila se me hacía poca para cubrirme la delantera y el tipo que iba de pie detrás mío no entendía que yo tuviera un culo tan grande rozando el suyo. Él no podía comprender que yo por nada del mundo quería hacer contacto con el hombro de un pasajero sentado y menos con alguna "mano inocente", por lo que iba casi encogido en 45 grados. Ahora que lo pienso, esta incómoda posición no me molestaba para nada cuando alguien intentaba pasar detrás mío. Mmmm, que extraño ¿no?
Esto me hizo recordar otros episodios en medios de transporte como la vez en que con un pololo (novio) íbamos demasiado excitados con nuestros 20 años en el último asiento de esos largos buses amarillos de Santiago. No había nadie muy cerca, a él no le importó nada y ahí mismo se masturbó. Conste que yo sólo le ayudé, ¿oka?
Ya más grandecito, pero con harto alcohol en la sangre al regreso a casa de la discotheque, hasta me bajé tres paraderos más tarde para acabar tranquilo con un chico bastante menor que yo y desconocido. La excusa de ambos, con los tragos de más, era que no teníamos dónde ir.
Los escolares ya se bajaron y estoy a punto de llegar a mi destino. Maldita la hora en que me senté en un "asiento erector" ¿No los conocen? Son esos asientos en que las rodillas, al doblar las piernas, te quedan sobre el ombligo y te producen una erección inevitable. Y lo terrible es sentarte en uno cuando andas con boxers sueltos, pantalón de buzo o deportivo y debes bajarte, como yo ahora.
¡Maldita sea! Tendré que pensar en otras cosas para la próxima y confiar en que la mochila cubrirá mis partes cuando me baje.

viernes, 19 de mayo de 2006

XXX Free Gay Porn Big Dicks Horny Men, Free Gay Pictures. No, sólo la zorrita acosadora

Démosle un aplauso. Clap (sólo uno). Yap, ahora sáquense una foto más original que ella para destronarla.
No sé. Ando triste y cuando ando triste me pongo agresivo (don't worry, sólo verbalmente). Por muchas cosas. Por una parte un amigo me rechaza y no entiendo por qué. Otro amigo, un ex, me imagino que piensa que le compraré su libro cuando le ayudé en la corrección y no debería hacerlo y debería regalármelo, porque supongo que eso es lo más lógico y esperable de una persona decente. Otra amiga cree que con mensajes al celular es suficiente para disculparse. En la Universidad, los que se suponía que eran mis más amigos, apenas me pescan y ni por solidaridad se muestran un poco más amables. Otro amigo siento que pone en la misma balanza pesos distintos y trata que se equilibren cuando es imposible, y claro, soy yo uno de los pesos que se siente subvalorado.
Pero buscando respuestas al por qué me pasan estas cosas creo que yo no más soy el culpable. Nada que objetarles, ellos no tienen la culpa. Soy poco claro, poco comunicativo, desaparezco y pienso que al volver todos tienen que estar pendientes de mí. O sea, soy un maldito ególatra, como siempre se han encargado de machacarme en la cabeza desde que tengo conciencia. ¿Cómo ser más humilde sin caer en el extremo de que te pasen a llevar? Porque si uno da la mano, te toman el codo y los más confianzudos, incluso se atreven a hacerte cosquillas en las axilas.
La semana pasada un post que pasó inadvertido fue el de Hans Pozo. Lo digo por los tres comentarios que recibió porque si se toma en cuenta las visitas es el que mayor número ha tenido: un absoluto récord de 470 vistazos al día. Teniendo en cuenta que mi promedio es de 150, ufff, es increíble la cantidad de curiosos por las fotos de su cuerpo desmembrado que siguen llegando al blog.
Pablillous, con su comentario me hizo pensar en un paradigma muy antiguo, muy fuenteovejunista: ¿la sociedad debe hacerse responsable por un crimen?
Es decir, ¿quién es culpable de que exista un ser humano capaz de asesinar y descuartizar a otro ser humano que lo extorsiona para que confiese la relación que existe entre ambos? ¿sólo ellos? ¿o el resto, nosotros, también tenemos alguna responsabilidad?
Pablillous desde Estados Unidos comentó que "hay muchos tipos que pasan por situaciones similares y no terminan matando y menos de esa manera". Concuerdo con que muchos podríamos pasar por eso, pero depende de cómo nos criaron, de si estuvimos o no en una familia donde nos inculcaron valores, de si la educación que recibimos en el colegio fue la indicada, del amor que nos prodigaron -básica y fundamentalmente-, para que actuemos o no en una situación así de esa manera tan brutal. "El que lo mató es una persona enferma" opinó Pablo y yo pienso que sí, que lo es y que si no se hubiese suicidado, tendría que estar en una institución siquiátrica, porque como vivimos en sociedad eso es lo que debíamos procurarle pues fue nuestra culpa que él se haya enfermado y nosotros tendríamos que haberlo sanado.
Jenito también aportó preguntándose cómo está evolucionando la humanidad para que estas cosas sucedan. En este hecho más parece que involucionamos, pero no puedo negar que en otros aspectos vamos bien, por ejemplo esto mismo, que podamos discutirlo por blogs.
Luego Mix desde Italia dijo, por lo que entendí, que ya no existen los extremos y que los extremos son lo "normal". No entendí mucho cuando equiparó la homosexualidad con religiones poco conocidas y dijo que ahora esos son los extremos. También me perdí cuando habló de las "grandes clases". Ojalá pudiera explayarse un poco más para ver si Eleu capichi o non capichi niente de nuevo (mi italiano es pésimo, lo sé).
A propósito de Mix, aquí les dejo de fondo de pantalla a Hudinilson Jr. que pude conocerlo gracias a ella que me presentó una página brasileña muy interesante -por lo que pude entender del portugués- y en la que conocí muchos fotógrafos más que poco a poco iré mostrando.
Cambiando drásticamente de tema (así como la semana pasada), el culo de Rafael Nadal también causó sensación. Ahí va una foto de su caracho para los que me dijeron haberla echado de menos para opinar. Estoy de acuerdo en que Fernandito González es más lindo y peludito que Nadal, pero el español tiene un tremendo culo a lo Jennifer López que no se puede dejar de mirar.
Está claro que Nadal no es muy agraciado de cara, pero de brazos ¡uyuyuy!

viernes, 12 de mayo de 2006

El culo de Rafael Nadal

No tengo internet porque no he pagado el teléfono. Estoy en un ciber gastando la última luca que tengo hasta el lunes. Mis disculpas a quienes no he podido comentar, me muero de ganas pero no he pudío, snif.
Y pa' cambiar jevi el tema del post anterior no se me ocurrió nada mejor que algo que descubrí anoche viendo Última Mirada en Chilevisión: chuta que tiene exquisito el culo, trasero, poto, nalgas, cola, etc, Rafael Nadal, el tenista español que hoy enfrentó a Fernando González y le ganó, por fin, pues antes había perdido dos veces con él.
Para muestra cinco pares de botones (bottoms en inglés, já):
¡Ay, no te pongas así Nadal! ¡Que me bajan los instintos!.
Ufff, yo también me sé esa posición. Flexible el niño, ¿eh?.
Las pompis de Nadal en plenitud.
Lo único que le faltó fue hacerle un cara pálida a González.
¡Ni con rayos x se podría ver mejor!.
¿Sí o no que tiene un culo, valga la redundancia, la raja? ;P
Tá bien,sí sé, tá claro que de cara es de lo más normal. Pero que importa, ¡se le pone un cambucho! ;D